Lunes, 20 de junio de 2005
Voy a describirles una situación ,a ver si les resulta familiar, o por el contrario me demuestro a mi mismo lo que ya sospecho desde hace tiempo:
Que estoy totalmente insano.
Cualquier día, cualquier hora.
Uno se pone frente al espejo, sobre el lavabo, y coge su cepillo de dientes.
Lo humedece, le pone pasta y comienza a frotarse los molares.
De repente, se para en seco, como su hubiera visto a la Santa Compaña.
Apoya el cepillo donde pilla, escupe la pasta de dientes y se queda mirando fijamente a los ojos del extraño que está frente a él, en el espejo, y que se atreve incluso a imitarle haciendo los mismos gestos que uno hace.
Se acerca mas y mas. Sigue mirando esos ojos que se clavan en los suyos propios, intentando saber quien es ese tipo y que puñetas hace ahí.
Que puñetas hace en el universo, al fin y al cabo.
Diez segundos después, se recupera la cordura y se asume que lo que se ve es uno mismo.
Se recoje el cepillo y se sigue frotando, sin demasiada certeza de saber a quien coño le estás limpiando los dientes......
Por: Agustín Lobato | General | Comentarios (1) | Referencias (0)